Serie: Identidad y Conciencia · Método SER — fases Enraizar y Renacer
Trabajando con mujeres emprendedoras dentro de Club del Bien-Estar y COFAEM, he visto un patrón que se repite casi sin excepción, incluso en quienes “lo tienen todo” desde afuera: baja autoestima y síndrome del impostor.
Me parece importante compartir esto porque a veces creemos que “llegar a cierto nivel” —de dinero, de reconocimiento, de logros— nos va a dar la paz que buscamos. Y la verdad es que muchas mujeres exitosas se preguntan constantemente cuándo las van a “descubrir”, o se comparan sin descanso con alguien que, desde su percepción, ha logrado más.
Esto conecta con algo que quiero que quede muy claro en esta serie: la identidad que no hemos hecho consciente no desaparece con el éxito externo. Se disfraza mejor, pero sigue ahí, susurrando “no eres suficiente” incluso en medio de los mayores logros. Por eso el trabajo de conciencia no es solo para quien está “empezando” o “en crisis”; es igual de necesario para quien ya llegó lejos y sigue sin sentir paz.
Algo que sostengo profundamente, y que repito en cada sesión, es esto: no eres tu cuerpo, no eres tu trabajo, no eres tus logros ni tus seguidores. Eres tu conciencia. Y esa conciencia ya es, de por sí, suficiente, valiosa y merecedora, sin necesidad de demostrarlo ante nadie. Ese es el verdadero renacer: dejar de definirte por lo que tienes, para empezar a sostenerte en lo que eres.
Si alguna vez sientes que “deberías estar más satisfech@” con lo que ya lograste y no lo estás, no es que algo esté mal contigo. Es una invitación a mirar más profundo, no a lograr más afuera.