El Poder De La Mente De Alto Rendimiento.

Los objetivos que se crean personalmente, se fijan y se ponen en funcionamiento, tienen que ver mucho con la administración del cerebro y el poder de la mente para su final y óptimo desenlace.

 

Se complementan la mente, el cuerpo y el espíritu, lo que permite que la dopamina reaccione de manera cambiante permitiendo obtener logros diseñados y programados con antelación.  Si funciona en los animales, funciona mucho mejor en el ser humano, porque se tiene la facultad de autogerenciarse, abriendo caminos y desechando con nuestra voluntad y conocimiento lo que a nuestro parecer nos conviene o no para el proceso ejecutivo de las tareas impuestas.

 

Una práctica que resulta eficaz es plasmar en una hoja de papel la lista de objetivos a cumplir para un año. Ejemplo: De salud, laborales, financieros, sociales, familiares, de pareja y objetivos de crecimiento personal.  Evitar confundir, los objetivos familiares con los de la pareja. Son independientes y así se deben mantener, sin descuidar uno del otro.

 

Cuando cerramos ciclos nocivos, con toda seguridad que los objetivos a cumplir, fluirán fácilmente de tal manera que será motivo de sorpresa y satisfacción para nuestro ser.

 

NO PROCASTINAR EN EL PROCESO DE LOS OBJETIVOS

 

Para no incurrir en procastinar o declinar en grandes, medianos o pequeños derroteros, simplemente se deben trazar objetivos viables, de fácil proceso y alcanzables dentro de las capacidades que posea cada ser humano.  Ejemplo: Si no es una persona que tenga por costumbre hacer ejercicio; no debe imponerse récords de difícil cumplimiento. Se debe ir paso a paso con decisión y permanente disciplina.

 

Así como un administrador debe hacer indicadores de gestión para conocer el cumplimiento o no de las metas impuestas, tanto a corto, mediano y largo plazo. Trazar propósitos con convicción de poderlos alcanzar. Si hay dudas, se crean impedimentos o cualquier clase obstáculos para poder cumplir metas, con toda seguridad que no se lograrán.

Por un Bien-Estar Integral.

Julieth Fernandez

 

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